Tal como nos habian dicho, en este país no hay planes!
Amanece en el hostel... preparamos los bolsos en medio de la oscuridad para no despertar al australiano que compartía habitación con nosotros y nos dirigimos a la recepción a realizar el check out.
Culpa de una noche agitada nuestra percepción de las cosas era cuanto menos confusa, estabamos en Auckland o la Republica Nacional de Palermo?, el lobby se encontraba repleto de Argentinos que entre mate y mate nos mostraban que en realidad no estábamos tan lejos de casa.
En plan de colonización decidimos partir todos para la biblioteca (internet gratis) a comenzar la planificacion individuo-grupal de nuestro futuro.
Una vez ahí armamos nuestros CV versión anglosajona, y los imprimimos para continuar con “el plan”.
Próximo paso: sacar los pasajes de ferry rumbo a Waiheke.
Situación: en plena despedida se sucede un brainstorming de destinos por parte de nuestra gente.
Cambio de planes, vamos a comprar un auto con nuevos amigos y partir para Paihea, 300 km al norte de Auckland.
Comienza la busqueda del auto, chequeando avisos empezamos a pegar llamados y de casualidad una Argentina que laburaba en la biblioteca nos escucha y nos dice que el novio vende el auto.
Perfecto.
Llama al novio, el novio acepta vender pero el fin de semana, nosotros teniamos dos horas para cerrar la operación si queriamos partir en el mismo día.
Cancelamos la operación y decidimos partir en micro.
Los pasajes eran caros para la incertidumbre laboral que nos esperaba en Paihea.
Cancelamos la operación.
Retomamos el plan waiheke, un contacto ahi nos informa que no hay laburo, otro nos informa que si. La proxima noticia tenia que ser positiva para largarnos, llamamos y el único alojamiento disponible excedía el presupuesto esperado.
Cancelamos la operación.
Desde Buenos Aires nos habian contactado con un Argentino que vive en NZ hace 4 años y nos habia ofrecido que al llegar lo llamemos y nos alojaba en su campo en Rotorua, 300 km al sur de Auckland.
Lo llamamos, celular apagado.
Cancelamos la operación.
Luego de 8 horas dentro de una biblioteca( por primera vez en nuestras vidas) estábamos todos perdidos en una amarga incertidumbre.
A todo esto, el check out mañanero nos habia dejado en situación de homeless.
Por fin una buena, contra lo esperado llegamos al hostel y tenian lugar disponible para dormir esa noche. Check in de nuevo, petates a la habitación y rápido al McDonalds ya que no habíamos comido nada en todo el día, cosa que no ayudaba a nuestro humor.
En el Mac nos encontramos con dos argentos en nuestra misma situación, comimos y luego de alentarnos mutuamente decidimos ir a tomar algo al hostel para olvidarnos un poco de este extraño día.
Camino al hostel suena el telefono de Tommy...
Los kewes!

chicos, este post es genial!! es exactamente la esquizofrenia de los primeros dias en auckland.
ResponderEliminarlo mejor, chicos! un beso desde otros 4 locos aca en keri keri!.